Invisible a los ojos

Tuvieron tiempo suficiente

las vueltas de la vida

para aprender a hilar

y mientras tejen sin embargo

dada me fuiste en la nada

en este circuito circular.

 

Una brasa sobreviviente

hibernó década o así,

hasta que tu confidencia

sopló pavesas dormidas,

una cúpula para la flor

del asteroide B612.

Ya pueden venir los tigres.

 

Las ataduras son así

más se atan cuanto más duran.

Pero a mi edad, la de Cristo

y la de Dante, es cuando brotan

las primeras premuras

como semillas de Baobab.

 

La verdad nos hará libres.

Quiero ser esencial pero no

invisible a tus ojos

 

No, ya no quiero no la quiero

a la tristeza.

Ya no la quiero, no la quiero

a la tristeza.

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